domingo, 19 de enero de 2014
LA PLANTA
Planté una semilla.
con mucho amor y cuidado.
Quería verla crecer,
y que estuviera a mi lado.
La regaba día a día,
para que pronto creciera.
Una semilla tierna,
que brotara en primavera.
Empezaron a crecer sus hojas,
¡que preciosa y linda estaba!.
Una planta nacida,
¡era yo quién la cuidaba!.
Empezó a crecer mi orgullo.
¡Mirad mi planta! ¡miradla!.
Solo yo la he tratado,
en ella he puesto mi alma.
Si, fue una planta preciosa,
que yo amaba.
Pero no me daba cuenta,
que era Dios quién la cuidaba.
Perdóname Señor, te pido.
No dejes que me envanezca.
Que no crezca en mi el orgullo,
cuando me des, otra planta.
MJ
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