jueves, 23 de enero de 2014

DON SILENCIO

                  

       Enigmático D. Silencio,
     compañero de mis días
     fiel amigo, que estas ahí
     cuando todos se han ido.

     A veces me canso de ti,
   muy a menudo me canso de ti.
    D. Silencio, D. Silencio,
que me robas todo lo que he sido,
      todo lo que he vivido.

 Cuando mis niños eran pequeños,
      jugábamos a escucharte.
  Había paz cuando tú estabas,
 eran niños y te oían, si te oían.

    Eres enemigo del viento,
   de la lluvia, de ciudades
 y parques, de grandes almacenes,
   de fiestas y jolgorios.

      Todo eso te intimida,
y te marchas, donde los bosques
    están repletos de árboles,
   en el sestero del mediodía.
  en la tranquilidad de la noche.

   Incluso en esos sitios un pajarillo,
  tiene la osadía de intimidarte,
     un grillo, una rana, incluso
   un manantial que cae en cascada.

   Cuando todos estamos juntos,
  te echo de menos D. Silencio.
  Quisiera correr por el camino,
   y escucharte a ti solo.

   Tú invitas al pensamiento,
pensamientos buenos y malignos,
pensamientos que roban la calma,
 y pensamientos de esperanza.

      Eres malo D. Silencio,
la gente se vuelve loca, se suicida,
 si estás siempre con ellos,
y sin embargo muchos te echan
 de menos.

    Enigmático D. Silencio,
 con que pocos vives ahora.
    Estas por desaparecer,
aunque muchos salen a buscarte.

 Pero no hay sitio donde te puedas
 esconder, solo en remotos lugares,
 en lugares donde el hombre no
 ha llegado. ¿Hay alguno de esos?.

 D. Silencio te necesitamos, el
mundo te necesita. Necesita jugar
a escucharte, y ser como niños,
y escuchar la paz de tu silencio.

 Sepulcral D. Silencio, que te mueves
por cementerios y tétricos lugares,
lugares donde nadie puede llegar,
solitarios, solitarios.

     No habrá calma sin ti
    D. Silencio.
    Desaparecerás, y
   ¿quién te ira a buscar?.



      Vuelve D. Silencio.  MJ









  


 

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