miércoles, 25 de diciembre de 2013

LA PLANTA

        Planté una semilla
con mucho amor y cuidado.
      Quería verla crecer, 
y que estuviera a mi lado.
 
       La regaba día a día,
 para que pronto creciera.
      Una semilla tierna,
que brotara en primavera.
 
        Empezaron a crecer sus hojas
 ¡qué preciosa y linda estaba!
    una planta nacida.
¡era yo quien la cuidaba!
 
    Empezó a crecer mi orgullo.
¡mirad mi planta! ¡miradla!
   Solo yo la he tratado,
en ella he puesto mi alma.
 
   Si, fue una planta preciosa
 que yo amaba.
    Pero no me daba cuenta,
que era Dios quien la cuidaba.
 
   Perdóname Señor te pido.
 No dejes que me envanezca,
que no crezca en mi el orgullo,
cuando me des otra planta.
 
 
                                                          MJ.
 

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